16 de marzo de 2010

Solo

No siempre es posible reunirse en grupo para salir a rodar, y menos cuando hay un "puente" de por medio... pero eso no obsta para que conste, así que el Sábado 13 de Marzo me fuí al bosque a hacer una clasiccisima: la vuelta al río, versión corta. No muchos ciclistas gustan de esta ruta ya que el regreso es por la carretera a Pto. Vallarta, pero no deja de ser un buen recorrido.

El corcel listo para "cabalgar" por enmedio del bosque


Salí ya algo tarde y el sol pronto me recordó la hora... lo bueno que iba bien prevenido con 3 ánforas llenas de agua, y los árboles ofrecen buena sombra a pesar de estar algo resecos por la temporada.




El azul del cielo hermoso. En una de las bajadas alcancé a ver 2 venados corriendo de mi presencia, uno de ellos exhibiendo su corta pero visible cola blanca. Me parece todo un escape de la realidad citadina artificial disfrutar de éste entorno. Y aunque mi condición física aún no es la óptima iba a buen ritmo y con buen manejo: bajé La Mosca completa arriba de los pedales... =)


Aquí intenté retratar a una hormiga cargando una cáscara de naranja muchas veces mayor que ella, pero el zoom de la cámara no dió para más




¿Acaso no es sensual la primavera?

Bajé Toboganes a buena velocidad, haciendo los ajustes correspondientes en el manejo ya que la humedad que dejaron las lluvias de Febrero terminó por evaporarse y el suelo está suelto y polvoso. No es mi época favorita para rodar (prefiero las lluvias) pero igual se agradece el cambio de terreno, de tal suerte que aunque es la misma ruta de siempre, las condiciones son diferentes.




Ésta parte viene una vez que se desciende de obsidianas. Los árboles aun muestran los estragos de los incendios del 2005 (si no mal recuerdo) lo cual me invita a reflexionar sobre todo lo que los humanos hemos fastidiado a la naturaleza...




Llego a la desviación para bajar al río de agua caliente. Como pueden ver, está incluso señalizada con un montón de obsidianas. De todos modos, si no se está atento al camino es fácil pasarse de largo. Pronto me doy cuenta que este "atajo" sigue siendo muy poco utilizado para descender en bicicleta; hojarasca y piedras sueltas por doquier. A pesar de esto me sorprendo a mi mismo manteniendome a bordo de mi corcel; hacía mucho que no rodaba aquí. A media bajada tengo que ceder a las agresiones del terreno poniendo pies a tierra, lo que me permitió tomar aire y apreciar el paisaje en derredor...




Prácticamente toda la segunda mitad fué a patín. Lo bueno que no es mucha distancia y es de bajada. Creo que con dedicarle un par de sesiones con pala a esta vereda quedaría casi 100% rodable... habré de regresar pronto.



El río de agua caliente por ahora con su cauce reducido. Cruzo y comienzo el regreso del otro lado, ya con el cansancio en las piernas y el sol cayendo a plomo. Aprovecho para tomar unas fotos y un respiro junto al "árbol emblemático".






Creo que más que la forma lo que me llama la atención del árbol es su color amarillento... muy locochón. Finalmente llegué con mucho esfuerzo al Cañón de las Flores, me tomé una coca bien fría (sin sedalmerck, ya les quitaron la pseudoefedrina, así que chiste...) para recuperar algo de galleta y abordé el pavimento de regreso a la ciudad con todo su ruido, contaminación, gentío de gente y demás bullicia, después de un breve pero conciso paso por el paraíso ciclomontañero que nos ofrece el bosque de La Primavera.

Así fué.

1 comentario:

  1. primo yo nunca he ido a ese ÁRbol se super chido haber q dia me toca conocerlo la verdad lo mas lejos q he llegado del bosque de la primavera es venta del astillero jaja creo q tengo que verdificarme más, lo mio lo mio es la via recreactiva jajajaja.
    saludos

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