Hace algunos días vino mi mamá de vacaciones y entonces se me ocurrió la idea de llevarla a conocer Santa María del Oro (sirve que yo también conocía) pero... fué necesario un cambio en la logística debido a que ese mismo día llegaba una tía del DFctuoso. Como de cualquier manera la idea era hacer un paseo en kayak (al cual tuve que quitarle un buen de telarañas, desde que fuí a Zirahuen hace unos meses no lo utilizaba) decidí entonces ir al Lago de Chapala para visitar la Isla del Presidio. Así pues, enfilamos hacia Chapala y de ahí al pueblo de Mezcala.
Una vez preparados e impartidas las clases básicas para remar en kayak a mi mamá que nunca había estado a bordo de uno, nos embarcamos... o mejor dicho, nos empapamos. El oleaje estaba más o menos fuerte y al momento de subirme el kayak estaba arrinconado en la orilla, y en lo que pude enderezarlo 2 olas nos alcanzaron con las respectivas consecuencias. Pero no pasó a mayores y en menos de lo que canta un gallo ya estábamos remando a buen ritmo y disfrutando de la serenidad que otorgaba el paisaje. El kayak en aguas abiertas definitivamente no es nada "extremo" pero ofrece una sensación inmensa de tranquilidad. 50 minutos después desembarcamos en la Isla de Mezcala.
Subimos por la escalinata de piedra y... ¡vaya sorpresa! La explanada principal y los alrededores del fuerte bien limpios... ¿qué pasó? Cuando vine la primera vez, hace ya cosa de 2 años, esto parecía más bien un lote baldío, lleno de maleza, basura y chayoteras. Ahora, frente a la capilla (la cual está en plena remodelación) estaba una cuadrilla de trabajadores arreglando el empedrado. Qué diferente se ve ahora este lugar y qué bonito está quedando. Después de dar una vuelta por el lugar preguntamos a un vigilante acerca de los trabajos que se estaban haciendo y nos comentó que desde Marzo se comenzaron con las obras con el fin de rescatar el lugar y ciertamente se mostraba orgulloso por ello ya que él era originario de Mezcala. Para quien no lo sepa, este lugar fué un fuerte insurgente en donde se libraron combates contra el ejército español en los inicios de la guerra de independencia. Posteriormente fungió como una prisión; mayor información puede encontrarse en este artículo.
Ultimas fotos y despedida ya que aún teníamos que remar de regreso y había que estar en el Aeropuerto a las 16:00hrs. En el trayecto pensé "no cabe duda, las cosas pasan por algo; no conocí Santa María del Oro pero tuve la oportunidad de ver la Isla de Mezcala mucho más limpia y en plena recuperación. Y qué bien que mi mamá pudo apreciar esto". A los pocos minutos de dejar la isla nos encontramos con una lancha que remolcaba a una persona en esquí. Creo que algún día me gustaría practicarlo... el regreso muy tranquilo, ya no había oleaje y el viento apenas soplaba, la temperatura agradable. No podía pedirse un mejor clima para practicar el kayak.
Para quienes gusten de visitar lugares históricos, este paseo bien vale la pena y es plenamente familiar. Mezcala queda a 10Km de Chapala por carretera y de ahí salen lanchas (9 al día) que van a la isla. Se los recomiendo.
Siendo el 20 de Noviembre un día de asueto, decidimos ir a pedalear a Atemajac. Así es, otra vez Atemajac. Sé que esto ya suena a disco rayado pero lo cierto es que es una ruta muy bonita, ese singletrack que proyectó al estrellato a Jimmy hace unas semanas en verdad que es hijo de tía soltera: no tiene madre. Además, ninguna ruta es la misma aunque se ruede con cierta frecuencia: las condiciones de clima y terreno siempre la hacen diferente. Y vaya que en esta ocasión el clima fué un factor: ¡inchi friyaso! El descenso de temperatura del fin de semana aunado al aire que soplaba fuertecito nos hacía pensar una y otra vez si en verdad íbamos a rodar... pa'cabarla de amolar no había lonches pa'l camino. Día feriado y en lunes, ni las gallinas ponen.
Finalmente nos armamos de ropa y valor y ahí vamos. Al inicio el termómetro indicaba 12 grados. Conforme fuimos avanzando se sentía cada vez más el rigor del viento helado. A mí me incomodaba la chamarra con el esfuerzo de las subidas ya que yo sudo hasta por el cicirisco, pero el frío se imponía y había que permanecer bien abrigado. "¿Vamos a ir al mirador? Con este clima, mejor vía corta". Pero más adelante "ya estamos aquí, vamos de una vez". Yo no conocía el mirador y tenía ganas de corroborar el paisaje. El termómetro como la popularidad de Bush, a la baja: 9, 8, 7...
Ah, pero una vez llegando al mirador, la recompensa: una vista preciosa. Hacia abajo una caída de unos... ¿200, 300 metros? Quizá más. Al fondo el nevado y el volcán de Colima haciendo presencia con una fumarola. Hermoso en verdad. Aprovechamos para descansar y comer algo, y por supuesto, las fotos obligadas.
De regreso Marce, el Chapo, Luis Miguel y Mario decidieron regresar a Atemajac. Sólo Arturo y yo nos fuimos con rumbo al singletrack. Avanzamos rápido y pronto llegamos al descenso, pero no era mi día y no lo disfruté tanto... iba más bien "frikeado". Seguimos descendiendo a buena velocidad y no paramos hasta llegar a Ferrería por la clásica "cokita". Ahí estaban unos lugareños en la tiendita echando chela e intercambiamos unos comentarios. ¡A seguirle! Ultimo tramo del recorrido... total, 43Kms en 3:17hrs.
Finalmente y como era de esperarse, Doña Eva no abrió. Tuvimos que ir a un restaurancillo cerca de la plaza y ahí degustamos pozole, birria y quesadillas... aahhh, nada como un guiso calientito para aliviar el hambre y el frío. Así pues, un buen recorrido, just as usual... ;)
Hace ya varias semanas el buen Mofles me comentó acerca de una manda que tiene de ir en bicicleta desde Guadalajara hasta Talpa y me invitó para acompañarlo. El ciclismo de ruta no es mi favorito ni es mi fuerte pero reconozco que es una buena forma de mejorar la cadencia y la técnica de pedaleo además de ser una opción con diferentes emociones: mayores velocidades, buenos paisajes, mayores distancias recorridas.
El caso es que a últimas fechas me he dedicado un poco más a rodar sobre pavimento con la bici de ruta en vías de preparación para el recorrido hasta Talpa, el cual representa nada menos que 200Km (Aprox.) de distancia. Se estima que terminemos en unas 8-9hrs. Luego entonces, el pasado sábado 4 de Noviembre salí junto con David Santana a un circuito que implica Periférico, Tesistán, Nextipac, Venta del Astillero, carretera a Vallarta hasta la caseta y luego de regreso por la misma carretera. 80Km en total en 2:40hrs. Una buena pedaleada, excepto que el día anterior fuí a cenar a casa de Víctor Robles con el pretexto de su cumpleaños y la velada se prolongó hasta casi las 4 de la mañana, al calor de una buena plática y unos mejores whiskys. Solo alcancé a dormir unas 3.5hrs... entre eso y que iba en calidad de "credo", pues ya se imaginarán. A pesar de ello no andaba tan mal, pedaleamos a buen ritmo aunque las subidas de regreso me pasaron la factura. Y luego por volverme a desvelar el sábado en un concierto de rock, el cuerpo dijo "¡basta!" y terminé con una buena infección en la garganta... definitivamente los excesos no dejan nada bueno.
Este año las lluvias tardaron un poco en irse pero finalmente cesaron, así que fuimos (28 de Octubre) a la ruta de Atemajac para intentar una variante con una supuesta vista panorámica espectacular. Cuál fué nuestra sorpresa que al llegar el sábado temprano había mucha neblina y soplaba un viento frío que invitaba a regresar inmediatamente a la cama... pero ya que, ya estábamos ahí. Arrancamos y lo bueno que el recorrido empieza con un ascenso para poder calentar. La neblina muy cerrada, en momentos no se podía ver más allá de 5-10mts. Por supuesto, no tenía sentido recorrer la variante hacia el mirador así que procedimos con la ruta "normal". Y de pronto... en una subida comienzo a sentir que la llanta trasera de mi bicicleta golpea en seco. "Ey, momento... ¿qué está pasando?". Me detengo y veo el amortiguador trasero: prácticamente sin aire.
"¡Joder! Y justo a mitad del recorrido, "#$%&...". Intentamos echarle aire con alguna de las bombas para inflar llantas pero nada, el acceso a la válvula es complicado, además que se requiere mucha presión. En eso Jimmy comenta que trae unos cartuchos de CO2 con un adaptador algo ya "viejito" por el uso pero que afortunadamente fué posible acoplar con la válvula del amortiguador. Dos cartuchazos (me refiero al CO2) y ¡listo! El amortiguador se extendió lo suficiente como para continuar rodando sin problemas. Uuuffff... y yo que ya me estaba haciendo a la idea de regresarme a patín.
Reiniciamos y pensé en regresarme vía corta para evitar que el amortiguador se desinflara nuevamente pero después de un rato, al ver que no perdía aire, decidí continuar con el grupo... y vaya que valió la pena. ¿Por qué? Los dejo con este video para que lo comprueben con sus propios ojos...
Ya al final del recorrido, Abraham, Raúl, Arturo y su servilleta nos quedamos para ir a comer con Doña Eva (¿es ese su nombre? Creo que sí), que'sque "bueno, bonito y barato". Mientras, dejé mi auto en una llantera para que revisaran una llanta que venía baja. Una vez satisfecho el apetito voraz después de una buena pedaleada, crucé el umbral hacia lo surreal: $60 pesos la cuenta de los cuatro. "¿Qué, qué?". Claro, no nos sirvieron 3 kilos de bisteces, pero definitivamente raya en lo ridículo lo que le cobran a uno aquí después de hartarnos de sopes, tacos y demás.
Y para completar el cuadro surrealista, al ir por mi auto Abraham me hace notar que el mecánico que arregla las llantas trae un pantalón blanco... que en realidad ya no es blanco. ????? Definitivamente, un paseo sui generis.
Recién recibí un par de preguntas en un comentario acerca de las actividades que hago y sobre las que escribo en este espacio, y he aquí las respuestas:
"¿Cuál es la motivación que impulsa la gran aventura?" Pudiera parecer algo de respuesta sencilla... me recuerda al gran pionero alpinista del Everest, George Mallory, a quien se le preguntó "¿por qué quieres escalar el Everest?" y el simplemente dijo "porque está ahí". Por supuesto, para aquellos ajenos ó poco relacionados con este tipo de actividades les resultará siempre algo difícil de entender. En lo personal han habido a lo largo de mi vida varios factores que han influido en mi inclinación hacia la aventura: en parte es una actitud que heredé de mi madre. Por otro lado está la influencia de mi brother Juan Carlos (hermano de mi mamá pero al que siempre he visto más como mi hermano que como mi tío) quien desde que me acuerdo fué muy deportista (sobre todo en la época en que jugó futbol americano). Luego en la preparatoria, como vivía en Amecameca al pie de los volcanes resultó lógico que fuera introducido al mundo del montañismo, el cual me pareció fascinante. Y así, entre la mezcla de la disciplina por el deporte y la innata inclinación hacia la aventura, aunado a las circunstancias por las que he pasado, es que la motivación surge y se alimenta. Escalada en roca (jamás olvidaré el ascenso a Peña de Bernal), buceo, kayak, carreras de aventura, bici de montaña... afortunadamente he tenido oportunidades interesantes para realizar todas estas actividades que disfruto mucho. Y espero seguir así mientras el físico lo permita.
"¿Cuál el propósito de todas tus actividades, incluida la actividad profesional y la social que es evidente?" Ah caray, esto ya es un poco más del lado filosófico. La respuesta viene de una plática al calor de las copas con mi buen amigo Víctor Robles. El fué quien inició con el tema y al principio como que no entendía bien cuál era su punto. La plática, o mejor dicho, pseudo-interrogatorio al que fuí sometido, iba más ó menos así:
- "¿Por qué trabajas?" - "Pues, para ganar dinero." - "¿Y para qué quieres el dinero?" - "Para comer, pagar la renta, comprarme ropa, viajar, etc." - "¿Y para qué viajas?" - "Pues es algo que me gusta hacer, conocer lugares, gente..." - "¿Y por qué te gusta eso?" - "Pues es algo que me atrae y es algo que me hace sentir bien." - "¿Y para qué te quieres sentir bien?" - "Oh que la... ¡pues porque así soy feliz!"
Y ese es precisamente el punto: SER FELIZ. El propósito final, último de mis actividades (y particularmente de mis "aventuras") es precisamente el ser feliz, la satisfacción de haber realizado algo que me hace sentir bien, pleno. Y creo que finalmente todos nosotros, con nuestra particular forma de ser y nuestros gustos personales, buscamos un estado de felicidad y bienestar. O al menos, espero que así sea...